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Arritmia cardíaca

¿Alguna vez sentiste que tu corazón se "saltaba" un latido? Cuando una fuerte emoción o un susto te invade, tu corazón puede ser demasiado lento o demasiado rápido para ponerse al tanto con tu cuerpo. Puedes o no tener una arritmia cardíaca. Pero, ¿cuándo se convierten esos saltos de latido en algo por lo que debas preocuparte? ¿Y por qué el monitoreo y tratamiento de un ritmo cardíaco anormal es la clave para mantenerse saludable? Veámoslo en detalle.

Definición de Arritmia cardíaca

Las arritmias cardíacas son un ritmo cardíaco anormal o irregular y son muy comunes especialmente a medida que avanzas en edad. Si alguna vez has sentido eso de "saltarse un latido", no entres en pánico.

Si bien la mayoría de arritmias son inofensivas, algunas pueden ser muy peligrosas para tu salud. Es importante consultar con tu médico, realizar pruebas y ver si tienes una arritmia cardíaca que necesita monitoreo y tratamiento. A continuación se presentan algunos síntomas que se deben tener en cuenta al considerar si se debe programar un examen cardíaco. 

Síntomas de arritmia

Los síntomas pueden variar ampliamente, por lo que es importante tener en cuenta cuáles síntomas de arritmia cardíaca requieren atención más inmediata.

Lo que la mayoría de la gente normalmente siente son uno o dos “latidos prematuros” que llamamos palpitaciones, o latidos saltados. Casi todo el mundo los ha sentido en su vida y aunque se siente bastante extraño, lo más probable es que no sea un signo de un problema permanente y persistente.

Cuando estos “latidos prematuros” ocurren en una rápida sucesión entre sí, pueden hacer que seas más consciente de la sensación de aleteo en el pecho, e incluso se puede sentir en el cuello. Aunque lo más probable es que no sea peligroso, cuando las arritmias duran lo suficiente como para afectar el funcionamiento del corazón, es entonces cuando se desarrollan síntomas más graves, que incluyen:

  • Fatiga general y mareos
  • Desfallecimiento o “ver estrellas”
  • Latidos cardíacos rápidos y persistentes
  • Fuerte dolor torácico, o en algunos casos muy extremos, paro cardíaco

Aunque esto puede sonar aterrador, hay mucho que puedes hacer para poner atención a cómo se siente tu cuerpo y ayudarte de ahora en adelante.

¿Cómo puedes ayudarte a ti mismo?

Puedes pedirle a tu médico un electrocardiograma (ECG), que es la herramienta estándar utilizada para diagnosticar arritmias. Registra el momento de los eventos eléctricos auriculares y ventriculares para determinar si tu latido cardíaco es anormal o irregular.

De manera alternativa, es posible que tu médico te recomiende usar un monitor cardíaco durante cierto tiempo. Mientras que un electrocardiograma muestra alrededor de 12 segundos de la función de tu corazón, un monitor cardíaco puede registrar tus latidos durante un período de 24 horas, proporcionando una visión detallada de la presencia o ausencia de una arritmia.

Es posible que tu médico también te realice una prueba de esfuerzo con ejercicio. Esta prueba podría “provocar” una arritmia, haciendo que el tratamiento sea más fácil de determinar.

El monitoreo es clave

Independientemente del médico o de las pruebas que realice, es importante que seas proactivo cuando se trata de la salud de tu corazón. Si has notado un aumento de los latidos cardíacos irregulares o dolor torácico significativo, habla con tu proveedor de atención médica sobre cualquier inquietud que puedas tener.

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